sábado, 24 octubre 2020
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Illescas, arte e historia capital en los Siglos de Oro

Vista aérea del casco histórico de Illescas.

Illescas, en el camino entre Madrid y Toledo, en los Siglos de Oro posada y residencia de grandes hombres como Cervantes, Tirso de Molina, Lope de Vega… es un vivo ejemplo de la proyección del espíritu y el arte toledanos a través de los siglos.

Pintura del Cardenal Cisneros supervisando los planos del que sería Hospital de la Caridad.

Grandes hombres, forjadores de Toledo, dejaron su impronta en Illescas. El cardenal Cisneros fundó, a comienzos del siglo XVI, el magnífico y toledanísimo Hospital de la Caridad, donde es fama que se venera una antigua imagen de la Virgen María, cuyos orígenes se remontan nada menos que al arzobispo Ildefonso de Toledo, allá por el siglo VII. La tradición refiere que San Ildefonso fundó un monasterio, llamado Deibense o Ibense, y puso allí la imagen de Nuestra Señora de la Caridad, por el año 633… En el interior del Hospital un lienzo tardío de Alejandro Ferrant recuerda la fundación en el siglo XVI por el Cardenal Cisneros.

El Greco, responsable fundamental de la forja del espíritu toledano de los Siglos de Oro, permanece para siempre ligado a Illescas y su prestigioso Hospital de la Caridad para el que pintó excelentes cuadros entre 1603 y 1605, unos años después de la restauración y definitiva configuración del edificio en 1592.

El San Ildefonso escribiendo mientras contempla una efigie de Santa María, Nuestra Señora de la Caridad… La Anunciación… un Nacimiento de Cristo… y la Coronación de la Virgen, obras debidas a los pinceles del Greco, bastan a inmortalizar este sagrado recinto que las acoge.

Illescas, además, ha pasado a la historia del arte por poseer algunas de las muestras más valiosas de un hermoso estilo arquitectónico y ornamental, cultivado fundamentalmente en Toledo: el arte mudéjar. Illescas cuenta con ejemplos de capital importancia.

El Hospital y su iglesia en honor a la Virgen de la Caridad.

El Hospital de la Caridad, de que venimos hablando, es uno de ellos a pesar de su carácter tardío (siglo XVI). En él resulta modélico el ladrillo de los esquinazos y las verdugadas que atraviesan la mampostería de las paredes. Este típico mudéjar es llamado popularmente “estilo toledano” y aún hoy numerosas mansiones, oficiales y particulares, se construyen en ese estilo en Toledo y su provincia.

Torre de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

Pero sin duda el ejemplo más eminente del arte mudéjar en Illescas –y uno de los más puros y nobles de toda la geografía española- es la célebre torre de la iglesia parroquial. Contemplémosla con sosiego y con la delectación que merece. Consta de seis cuerpos, construidos cada uno de ellos con una estructuración ornamental distinta, pero mostrando un conjunto muy armonioso y estéticamente agradable a la vista. En su construcción original la torre terminaba en un sencillo tejado a cuatro aguas, más en consonancia con la estética de la torre que los superfluos añadidos dieciochescos del templete octogonal y chapitel terminado en bola, que hoy contemplamos.

El conjunto de la torre es un dechado o muestrario de las posibilidades y variedades ornamentales del arte mudéjar. Otros ejemplos se aproximan, ningún edificio la supera en su estilo. En ella Illescas y la provincia de Toledo tienen a la reina de sus torres. Los románticos la pintaron y recrearon en dibujos, aguafuertes y acuarelas. Nosotros la contemplamos con una antigua emoción, la misma que experimentaron los ojos de Cervantes y Lope y de tantos caminantes que durante siglos, en el trayecto entre Toledo y Madrid, la vieron aparecer ante sus ojos como la mágica visión de una reina fastuosa, oro y púrpura en los campos cervantinos de La Sagra.

Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

Como todos los pueblos que cuentan con siglos y siglos de historia, Illescas se adorna también con tradiciones y leyendas entrañables. Una de las más arraigadas, avalada por documentos fehacientes, es el hecho de que la venerada imagen de Nuestra Señora de la Caridad, a comienzos del siglo XVI (cuando Cisneros mandaba construir el santuario de que hemos hablado), fue objeto de copia o traslado para ser llevada a la recién descubierta Cuba. Allí fue inmediatamente venerada en una pequeña ermita, cerca de las minas de Cobre, con la advocación de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Esta imagen fue coronada solemnemente por el Papa Juan Pablo II en su inolvidable visita a Cuba.

El Papa Juan Pablo II, coronando a la Virgen de la Caridad del Cobre, en Cuba.

El dramaturgo  en el siglo XVII Tirso de Molina encontró entre las leyendas de Illescas motivos para algunas de sus obras más famosas, concretamente “Marta la Piadosa” y “El infanzón de Illescas”…

Virgen de la Caridad de Illescas.

Una leyenda especialmente arraigada con sabor de siglos es la del rey Alfonso VIII y la judía Raquel. Los amores del rey con la hermosa joven hebrea duraban ya varios años con el consiguiente escándalo y desgobierno del reino. Un grupo de nobles acuerdan en secreto matar a la joven Raquel mientras el rey estaba de caza. Ello sumió a Alfonso en unan grave melancolía. Temiendo por su vida, sus consejeros lo llevaron a Illescas, donde se encontraba, en un aposento de la iglesia parroquial, cuando se le apareció un ángel diciéndole: “Alfonso, aún cuidas en el mal que has hecho, de que tomó Dios de ti deservicio, mal faces, e caramente te lo demandará Dios a ti e a tu pueblo”. El rey preguntó quién era quien así le recriminaba y una voz le reveló ser el Ángel Mensajero de Dios. El rey se hincó de rodillas y el ángel le habló en estos términos: “Teme a Dios, que te lo demandará, e por este pecado que tú ficiste tan sin zozobra non fincará de ti quien reyne en el Reyno que tú reynas, mas fincarán en el linaje de tu fija. E de aquí en adelante pártete de malfacer, e de mal obrar, e non fagas cosa por que Dios tome mayor saña contra ti”.  Se cuenta que, desde entonces, el rey Alfonso VIII enmendó su vida y el pronóstico del ángel se cumplió. Una lápida de mármol recuerda este episodio en una capilla de la iglesia parroquial, donde se cree que tuvo lugar allá por el año 1195.

Arco de Ugena.

De las murallas levantadas en el siglo XI por el rey Alfonso VI permanece en pie el Arco de Ugena, una de sus puertas, que en al actualidad luce otro aspecto restaurado.

El 11 de marzo de cada año se conmemora el Milagro de Francisca de la Cruz, joven tullida que fue curada por la milagrosa intervención de la Virgen de la Caridad, ese día del año 1562.

En fin, Illescas en los Siglos de Oro ya era una de las poblaciones más importantes de Toledo, pues por aquellos siglos XVI y XVII contaba más de doce mil habitantes. Sin embargo, a comienzos del siglo XX no llegaba a los dos mil. Un siglo después, en la actualidad, cuanta más de veintidós mil. Su crecimiento ha sido el más vertiginoso entre los municipios de Castilla-La Mancha en lo que va de siglo, habiendo doblado su población en estos últimos años. Hoy es la tercera población con más habitantes en la provincia, sólo superada por Talavera de la Reina y Toledo.

Interior de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

TORRE DE ILLESCAS

Mírala, rosa altiva en la llanura,

acicalada con ladrillos de oro,

cristiana y árabe, artístico tesoro,

filigrana de amor mágica y pura.

Torre de Illescas, ‘Reina de la Sagra’.

Derrotados del lujo de tu encanto,

sin norte a la deriva caminantes,

te contemplaron con antiguo llanto

los ojos amorosos de Cervantes.

Desconoces el ciego hado que mina

la materia mortal de los humanos.

El tiempo, que ha guardado tus arcanos,

te preserva del luto de la ruina.

La historia para siempre te consagra,

Torre de Illescas, reina de la Sagra.

José María Gómez Gómez

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