martes, 14 julio 2020
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Triple puerta grande en la Feria del Milagro de Illescas

Sergio Galán.

Triple puerta grande en la segunda y última de abono de la Feria del Milagro en IllescasCon algo menos de media plaza, los rejoneadores Sergio Galán, Leonardo Hernández y Lea Vicens, abrieron la puerta grande de la cubierta de Illescas tras repartirse entre ellos un total de diez orejas ante un encierro de Pallarés y José Benítez Cubero.

Una tarde en la que destacó especialmente el rejoneador Leonardo Hernández que estuvo ‘sembrado’ y donde desorejó en ambas ocasiones a los animales de su lote correspondiente.

Abrió la tarde Sergio Galán con el único toro de la ganadería de Pallarés presente en la corrida. Un animal algo blando al que le faltó esa chispa para transmitir en la faena al rejoneador y al público.

A pesar de ello la faena fue de menos a más y empezó a llegar a los tendidos, rematando con tres cortas el final de faena y clavando el rejón de muerte algo trasero, para cortar las dos primeras orejas de la tarde.

Con el segundo de su lote, hubo más emoción y más intensidad en la faena. Más vistoso con el cuarto de la tarde que con el primero de esta, pero más desafortunado con el rejón de muerte. Oreja.

Leandro Hernández.

Leonardo Hernández fue el nombre destacado de la tarde de hoy. Un Leonardo arrollador que se comió de principio a fin la tarde y desorejo en ambas ocasiones a sus toros.

En el primero de su lote destacaron las pasadas que hizo a lomos de sus caballos, llevando ese punto de riesgo hacia los tendidos. Se metió al público en el bolsillo y a pesar de fallar con el rejón de muerte, cortó las dos orejas.

Con su segundo el riesgo y la emoción volvió más aún entre la plaza y público. ¡Qué manera de torear a caballo! Estuvo soberbio. Todo fue a más, hasta el punto de poner un par a dos manos gustándose con el espectador. No estuvo acertado con el rejón de muerte, pero a pesar de ello, cortó otras dos orejas.

Lea Vicens.

Lea Vicens fue de menos a másCon el primero de su lote estuvo dubitativa y algo fallona en el inicio de faena, donde clavó un rejón de castigo al aire. Esto provocó los run-runes del público. Y bien es verdad que la francesa no estuvo muy brillante con su primero, donde fue protestada por su manera de entrar a matar con el rejón de muerte, del que se quedó colgado hasta cerciorarse de que estaba en su sitio. Oreja.

Con el segundo de su lote y con el que cerraba plaza, logró desorejarle tras un arreón de peticiones entre el público con los pañuelos, a pesar de fallar a la hora de matar pero si matando de forma certera y efectiva en su segunda pasada.

Los tres rejoneadores hacen el paseíllo.

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