domingo, 24 octubre 2021

La ciudad de los coches

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Las calles no están pensadas para usted. No. No lo están. Da igual dónde viva. Cada día que usted sale a la calle caminando se enfrenta a un entorno hostil. Confronta un paisaje configurado según las necesidades de otro, ni siquiera las de un ser vivo. Porque las calles, las ciudades, están pensadas y diseñadas de manera deliberada para el vehículo particular.

Haga la prueba. Salga hoy a la calle y observe lo que ve. Coches, coches aparcados, coches en circulación, que por sus propias características necesitan de un espacio determinado. Un espacio que se descuenta al peatón. Observe el ancho de las aceras y compárelo con el que se dedica al coche. Observe cómo a raíz del asfalto y su omnipresencia, aparecen bordes, esquinas, bordillos,aparcamientos forzados y resaltos por doquier.

Mire, y verá cómo usted no puede llevar una maleta, un carro de la compra, un carrito de un bebé y ya no digamos una silla de ruedas, mientras el espacio que se destina al coche permite hasta aparcar en doble fila sin afectar demasiado al tráfico. Es una pugna por el espacio público que el peatón perdió hace mucho.

La ciudad no está pensada para caminar. El espacio físico que se encuentra en su día a día le empuja a usar su vehículo. Un aparcamiento bajo su vivienda, o en su propia manzana, donde se dirige casi sin salir a la calle, para coger el coche e ir a escasos 10 minutos de trayecto a pelearse por aparcar.

Porque las ciudades son un gran aparcamiento ramificado. No en vano, el 70% de los trayectos privados, en Talavera de la Reina, se realizan en vehículo particular. Y aquí está el problema: se desactiva la calle, el comercio y la vida en los barrios. La realidad es que nadie compra, pasea ni interactúa montado en su coche. Debe aparcar, usar la acera, charlar con conocidos, entrar en los comercios. ¿Quién necesita, si no, escaparates? ¿Para qué plantar árboles que quitan espacio para aparcar?

No puedo dejar de preguntarme cuándo asumimos esto. Cuándo naturalizamos que, como peatones, debemos pulsar un botón para cruzar una calle. Que si usamos una silla de ruedas tenemos que buscar constantemente itinerarios que son el doble de largospara nuestro día a día.

Me cuestiono en qué momento se olvidó que las ciudades las habitan personas que visitan comercios, que salen a trabajar, que necesitan espacio, ocio y bienestar. Y hay que cambiar esta mentalidad. No es utópico, otras ciudades lo llevan haciendo años, porque no hay absolutamente nadie que prefiera una calle llena de coches a una calle llena de gente.

Jesús Peco es arquitecto y aparejador.

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