sábado, 31 octubre 2020

Fiestas patronales de la Puerta de Zamora de Talavera, con el Covid muy presente

Con la asistencia de Montse Muro y Ruiz de Oña

Homenaje a las víctimas del Covid.
Homenaje a las víctimas del Covid.

La teniente de alcalde Montserrat Muro ha asistido a la Santa Misa en honor a Santiago Apóstol que se ha celebrado este sábado en la Iglesia de Santiago, con motivo del patrón.

Día grande en el barrio Puerta de Zamora que no ha olvidado la Asociación de Vecinos y que ha conmemorado con la solemnidad de otros años, pero cumpliendo con las medidas de prevención y protección como el uso de la mascarilla o la distancia social.

En esta jornada se ha celebrado el rezo del Santo Rosario y el último día de triduo, teniendo lugar posteriormente un acto homenaje a las víctimas del Covid-19 y a todas las personas que han ayudado contra esta pandemia.

Entre una importante representación de vecinos y vecinas del barrio, la también concejala de Ciudadanía ha estado acompañada por la presidenta del colectivo vecinal, Asunción Beltrán.

Placa homenaje

Además del homenaje a algunos vecinos que han estado en primera línea luchando contra la pandemia, como voluntarios de Protección Civil, se ha descubierto una placa en homenaje a todas las personas que han luchado contra el Covid-19, en recuerdo a los fallecidos y sus familiares.

El agradecimiento de la Asociación de Vecinos Puerta de Zamora también ha ido para el comportamiento ejemplar, durante el confinamiento, de los miles de talaveranos y talaveranas.

El gerente del Área Integrada del Hospital de Talavera, José María Ruiz de Oña, ha sido el encargado de descubrir esta placa junto a la presidenta vecinal. Una manera diferente de vivir las fiestas del barrio, menos multitudinarias y festivas de años anteriores, pero con un sentimiento y una esencia que se ha centrado en lo más importante: las personas.

1 Comentario

  1. De desastre en desastre hasta el desastre final. Se homenajeó a los sanitarios y los sanitarios “cantaron” como los tres tenores. Dejaron solo a su jefe porque ni estaban y ni se los esperaba. Allí nos juntamos cuatro mataos en un acto pobre, cutre y simplón. Esta Talavera no tiene perdón de dios y si admiración del diablo. Vaya que sí. El sofocante calor contrastaba con el gélido espíritu del acto y la nula respuesta de un vecindario local que pasa de todo. Allí no había practicamente nadie. Ni politicos, ni sanitarios, ni representantes de instituciones, asociaciones o grupos. Ausencias continuas que denotan la miseria moral de una Ciudad que ya está en clave de supervivencia. Y al que dios se la de, el nonagenario se la bendiga.

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