domingo, 12 julio 2020
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La autorización para desbrozar la ribera del Tajo en Talavera, siete años caducada

Fundamental para minimizar la proliferación de mosquitos

Ramos (i), García Élez, De la Llave, el representante de Agesma Fernando Cámara, y un operario encargado de las labores de desbroce.

El Ayuntamiento de Talavera ha tenido que renovar la autorización de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) para poder realizar tareas de desbroce junto al río Tajo.

Una autorización que llevaba caducada desde el año 2013, en mitad de la legislatura del gobierno del PP de Gonzalo Lago.

El desbroce de zonas ribereñas se antoja fundamental ya que dado el escaso caudal del Tajo esa maleza de humedal representa “el principal foco de generación de este tipo de mosquitos”.

Así lo entiende el actual Gobierno municipal, que esta mañana se ha desplazado con su alcaldesa Tita García Élez a la cabeza, acompañada por los concejales de Política Medioambiental Sostenible, Sergio de la Llave; y la de Ciudad Saludable, Marta Ramos, hacia uno de los focos principales, la zona de la rampa de acceso al agua de las embarcaciones frente a la universidad.

Esta misma semana ya han comenzado esas necesarias labores de desbroce de la ribera derecha del Tajo, que en años sucesivos se realizará en otoño e invierno, y que permitirá realizar fumigaciones más fáciles, eficaces y eficientes.

Fumigaciones

En este sentido, De la Llave ha dicho que habrá un plan anual de desbroce y fumigaciones y que estará “obligatoriamente adaptado y sujeto a la sostenibilidad”; algo que ha ratificado Marta Ramos incidiendo en que los productos que se están aplicando son “ecológicos” y no afectan al entorno ribereño.

Para ello, el Ayuntamiento está contando con la colaboración y asesoramiento de los técnicos municipales del Servicio de Medio Ambiente y de colectivos naturalistas, como Agesma, para tener las garantías de que se utilizan los productos adecuados y apropiados, que no afecten a ninguna zona del río, a su flora y su fauna.

El objetivo último es controlar la vegetación ribereña, preservando las zonas de descanso y nidificación de aves, y evitar la proliferación de mosquitos, los quironómidos, cuyas nubes molestas son ya habituales en los últimos años en la ciudad.

Esas plagas de mosquitos causan un gran perjuicio al sector hostelero, al comercio y a la ciudadanía en general, por eso era “una de las primeras medidas que queríamos poner en marcha como equipo de Gobierno”, con el objetivo de “paliar los efectos que producen estas nubes de mosquitos”, ha recalcado la alcaldesa.

Cabe apuntar que en el mes de marzo, debido a un inusual incremento de las temperaturas, ya se realizó una primera fumigación con un tratamiento adulticida contra quironómidos en las zonas de Ronda del Cañillo, Real Fábrica de Sedas, ampliación de Jardines del Prado y Plaza del Pan.

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