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miércoles, febrero 26, 2020
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Votar es mucho trabajo

La democracia no es cómoda. Debe ser cuidada, mimada, defendida y consolidada cada día, sin descanso. Aunque nos canse.

La democracia no es cosa de los otros. Nos pertenece, nos implica, nos corresponde a todos y a cada uno de nosotros.

La democracia va más allá de votar cada cierto tiempo, pero también es votar y hacerlo en conciencia, con la cabeza, los pies, las manos, el corazón y las vísceras.

La democracia no garantiza los logros alcanzados si los que deben defenderlos se atrincheran en la desidia, en la indiferencia y en la esperanza de que lo hagan otros.

Si nos hartamos de votar, tal vez no merezcamos votar. Tal vez nos vaya mejor la mano dura y el ordeno y mando. Eso es más fácil, solo hay que obedecer como ovejas.

La clase política que tenemos es muy mejorable. Pero es la que tenemos porque preferimos mirar para otro lado. Porque hemos hecho dejación de funciones como ciudadanos.

Hay amenazas serias para la convivencia, para el desarrollo y para el futuro. Los fantasmas no dejan de recorrer Europa y ya han llegado a España. El totalitarismo del comunismo y el del fascismo sigue acechado.

La violencia de las  banderas, la excusa del extranjero, el miedo  de las religiones, la intolerancia de la ignorancia,  la sinrazón del silencio, la falsedad de las lenguas se extienden por cada rincón de nuestra cómoda civilización.

Quien se crea que estamos a salvo, se equivoca. En un tiempo en que todo el mundo opina de todo, lo que menos importa es pensar lo que se opina.  Repetimos consignas, mentiras, barbaridades sin reflexionar un solo segundo.

Quien se crea que no pasa nada por quedarse en casa mientras otros votan, se equivoca. Son muchos los que desprecian la democracia y lo hacen precisamente votando. Ya lo hicieron otros, ya lo hacen los mismos otra vez ahora.

Todos tenemos motivos para mandar a la mierda a los nuestros y a los otros,  a sus veleidades, a sus estupideces, a sus infantilismos y a sus arrogancias. Pero a pesar de ellos, a pesar de  su inutilidad, no podemos dejar paso a los que son peores aún y con intenciones infames. Es nuestra responsabilidad.

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