viernes, 30 octubre 2020

Cristian Escribano sale por la puerta grande en Illescas

Parte del pùblico asistente a la corrida de Illescas. (Reportaje gráfico: Alejandro Lara).

Volvía Pallarés a Illescas para volver a lidiar una corrida de toros, con motivo de las fiestas de El Milagro en esta localidad, y no volvió a defraudar. Nuevamente esta ganadería de encaste Santa Coloma volvió a demostrar que en lo minoritario también está lo importante, y volvió a echar una gran corrida de toros. 

La terna de la tarde estuvo formada por Manuel Jesús El Cid -que sustituyó a David de Miranda-, Cristian Escribano y José Garrido.

Manuel Jesús El Cid, en su despedida de los ruedos, volvió a Illescas y lo hizo con una gran actuación y dejando una tarde muy importante en el coso toledano. Dónde los aceros se llevaron las orejas y la correspondiente puerta grande. Abrió la tarde ante un animal con una lidia muy complicada en el tercio de banderillas, donde puso en aprietos a su cuadrilla en varias ocasiones.

El Cid.

Con la muleta, El Cid le supo medir bien y metérsele en sus terrenos, a base de oficio y profesionalidad. El animal fue de menos a más y el sevillano cuajó una buena faena. Pinchada posteriormente con los aceros y siendo ovacionado. 
Con el cuarto de la tarde llegaron los mejores momentos de ésta y dejó momentos de auténticos carteles de toros.
El Cid lidió un grandísimo animal de Pallarés al que incluso se le llegó a pedir el indulto ligeramente, posteriormente se le concedió la vuelta al ruedo.

Cristian Escribano.

El de Santa Coloma fue un volcán a la hora de embestir, viniéndose de lejos a la muleta del sevillano, con gran recorrido y gran profundidad. El Cid le cuajó de lujo en la muleta por naturales y demostró la mano izquierda que posee, perdió posiblemente máximos trofeos por culpa de la espada nuevamente, y finalmente acabó cortando una oreja al animal premiado con la vuelta al ruedo. 

Cristian Escribano, no quería ser menos y menos en su casa, dónde quiso defenderse y ser el triunfador de la tarde. Y así fue, el de Esquivas acabó siendo profeta de su tierra.
Al primero de su lote le formó un auténtico lío, que puso la plaza de toros de Illescas en pie, en la primera tanda dada. Una larga cambiada de rodillas, unos trincherazos y unos pases con la rodilla en tierra; formaron un verdadero alboroto.

Y es que el toro fue a más aún si cabe, Escribano le toreó verdaderamente bien al natural y dejó una faena llena de detalles y muy aseada. Le mató por todo lo alto y cortó dos orejas más que merecidas a otro gran toro de Pallarés.
Si Escribano estuvo de diez con el bueno, también lo estaría con el malo.

El toledano tiró de mucho valor y mucho oficio con el áspero quinto, que sólo buscaba lo que buscaba. Hasta que lo encontró y volteó sin consecuencias a Escribano. Aún así este, logro sacarle algunos pases, tirándose a matar con la espada para volver a cortar una nueva oreja.

José Garrido.

José Garrido fue la cara y la cruz en la tarde en Illescas. Con su primero tuvo una faena de altibajos, donde el de Pallarés logró estar por momentos por encima del torero. Garrido estuvo muy bien y templado con la capa donde toreó por verónicas. 

La faena con la muleta tuvo sus subidas y sus bajadas, viniendo lo mejor en el tramo final de faena. Mató recibiendo y cortó una oreja.

La cruz llegó con el sexto y último de la tarde, un animal que tenía pinta que debía de acusar algún problema de visión o algo por el estilo. Garrido estuvo firme y dando todo en la muleta con mucho oficio, pero estuvo pésimo con los aceros. Ni con la espada ni con el descabello, donde se vio crucificado, a punto de sonarle los tres avisos y con una gran bronca por parte del público.

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