viernes, 10 julio 2020
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Puerta grande para Rubén Pinar y Javier Cortés en Añover de Tajo

Un momento del paseíllo. (Reportaje fotográfico: Alejandro Lara)

Hasta cinco orejas se repartieron en la corrida de Añover de Tajo los matadores Rubén Pinar y Javier Cortés para abandonar posteriormente a hombros la plaza de toros. El albaceteño Rubén Pinar cortó tres orejas a su lote en una tarde de firmeza y poso y Javier Cortés desorejó al primero de su lote, que fue el mejor animal del encierro. Menos suerte tuvo Curro Díaz con su lote algo pobre y que le permitió pocas opciones de triunfo. 

Curro Díaz.

Abrió la tarde Curro Díaz ante un noble animal de Fuentespino con el que se sintió cómodo toreándole al natural y con pases muy ajustados. La faena pasó sin pena y sin gloria debido a que el público -frío como el ambiente- no se metió nunca en ésta. Cortó una oreja.

En su segundo -cuarto de la tarde- Curro se enfrentó a un animal prácticamente inválido, sin fuerzas algunas y cayéndose de manos todo el rato. A pesar de ello, el de Linares pidió paciencia y midió perfectamente la faena y las alturas que requería el toro.

Curro logró sacarle algunos pases con mucha suavidad y haciendo todas las cosas a favor del animal. Mató con una estocada en todo lo alto y la petición de oreja se quedó en petición acompañada de ovación con saludos.

Rubén Pinar.

Rubén Pinar demostró firmeza y poso en su actuación con su lote correspondiente. El albaceteño se mostró ante el público con las ideas claras y muy asentado, con mucha firmeza.

Bajo el diluvio, lidió a un animal áspero y que cabeceaba todo el rato hacia arriba con embestidas francamente complicadas. Pinar le supo dosificar bien en la muleta y acabó pudiendo al de Fuentespino, toreándole con derechazos hasta el final. Mató con una estocada y cortó las dos orejas.

El quinto -segundo de su lote- fue un animal que no tenía nada dentro. Nunca puso nada de su parte y era muy complicado sacarle algo de dentro. En la muleta el albaceteño se mantuvo firme y al tanto y se tiró a matar con la espada donde resultó prendido de fea manera por el astado sin consecuencias algunas. Ya la estocada, había valido la oreja.

Javier Cortés.

Javier Cortés cuajó la mejor faena de la tarde en un toro que acabó desorejando. Sin lugar a dudas, el mejor animal del encierro.

Una pintura el de Fuentespino bajo el diluvio, Cortés le toreó francamente bien con el capote. En la muleta su inicio fue muy aseado y dejó un tremendo trincherazo de cartel de toros. Javier le toreó al natural y con mucha torería, remates por bajo y mirando a los tendidos. Se tiró a mates de verdad, y desorejó al animal. 

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