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domingo, 5 abril 2020
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Puerta grande para El Juli y Álvaro Lorenzo en la corrida del Corpus de Toledo

Parte del público que presenció la corrida. (Reportaje gráfico: Alejandro Lara).

Se lidiaron reses de la ganadería toledana de Alcurrucén de diferente color de capa y de desigual en su prestación, para los matadores de toros: Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y el toledano Álvaro Lorenzo, con motivo de la festividad del Corpus Christi en Toledo. Nuevamente una corrida ‘moustro’ para una gran terna anunciada que fue presenciada por unas 6.000 personas.

La tarde se la repartieron entre el torero madrileño Julián López El Juli y el toledano Álvaro Lorenzo. Entre ambos se repartieron un total de seis apéndices -unidos cortados en la tarde-, tres y tres para cada uno.

Mientras que Morante de la Puebla fue abucheado y abroncado en ambos toros de su lote, por parte del público presente. Mientras tanto Manzanares perdió los trofeos por una desafortunada tarde con la espada; algo sorprendente en él. 

Morante de la Puebla.

Con unos tres cuartos de entrada y con un calor abrumador en el coso de Mendigorría se abría la tarde de toros de Corpus Christi. El primero para Morante de la Puebla que lo intentó sin mucho entusiasmo con la capa. Claro está que el toro tampoco acompañaba mucho en esta ocasión.

En la muleta se mostró siempre muy dubitativo sin tener claro donde estructurar faena ante el animal, sin quedarse en ningún sitio claro. Algún pasaje de bella factura muy minino por su parte y una horrible actuación con los aceros donde pinchó en varias ocasiones y fue pitado.

Al segundo de su lote que hacía de quinto de la tarde no quiso ni verle. Un animal con bonitas hechuras y unos pitones armónicos, que daban de pensar a embestir perfectamente. Morante prefirió no verle y le masacró en varas.

El Juli.

Tras dos puyazos apenas una tanda con la muleta donde no se vio nada y directo a por la espada, mientras que escuchaba los pitos por parte del público presente. Para colmo sin terminar de estar apuntillado el toro, decidió meterse en el callejón y olvidarse del tema. Tarde para olvidar del de La Puebla del Río que abandonaba el coso de Mendigorria con las estampas de antiguamente, repleto de almohadillas lanzadas desde los asientos.

Y como bien decía Morante… “prefiero una bronca a un simple silencio”. Y así fue.

El Juli dejó una tarde de poso y muy importante con sus actuaciones, donde se volvió a ganar una vez más al público toledano. Cortó un total de tres orejas.

José María Manzanares.

Con su primero inicio la faena con la muleta por bajo, con rodillas en tierra. La faena no acabó cogiendo vuelos definitivos y a pesar de ello dejó algún natural suelto de bella factura. Mató con una estocada algo caída y fue premiado con una oreja algo barata.

Con el segundo de su lote estuvo francamente bien y demostró el buen torero que lleva dentro. Todo acompaño desde el primer momento ante un buen animal de Alcurrucén.

El Juli se gustó al natural y con redondos. Se mostró muy cómodo desde el inicio de faena y plasmó una faena de gran belleza con remates por bajo y con trincherazos de mucho sabor. Mató con una buena estocada y desorejó al animal de Alcurrucén, que fué aplaudido en el arrastre.

Álvaro Lorenzo.

José Mari Manzanares no estuvo acertado con los aceros en la tarde de hoy -algo raro en él- y la espada se llevaron los posibles trofeos.

Con su primero de su lote había llegado lo más interesante de la corrida hasta ese momento. Toledo despertó y rugió con Manzanares al natural, donde se mostró muy poderoso. Nos dejó un cambio de mano de esos que se quedan guardados en la retina. Pinchó y tuvo que rematar con el descabello quedándose en petición y ovación con saludos. 

A segundo también le pinchó. Pero Toledo supo premiarle con una nueva ovación sonora para él. Manzanares volvió a estar poderoso y por encima del animal pero sin fortuna alguna con la espada. Supo dominarle y ganarle los terrenos al de Alcurrucén que apuntó estuvo de cogerle en uno de los pasajes de la faena con la muleta.

Un momento del paseíllo.

Álvaro Lorenzo, profeta de su tierra no quiso ser menos. El toledano salió a morder desde el minuto uno y quiso marcar territorio.

El primer asaltado se le ganó a sus contrincantes y desorejó al mejor animal de la tarde. El toledano comenzó como un huracán con el capote y tuvo un tremendo inicio de rodillas con la muleta. La faena cada vez fue cogiendo más vuelos y Álvaro toreó al natural mientras Toledo disfrutaba con uno de los suyos. Poderoso al natural y poderoso con los pases de pecho a ello sumándole una estocada para desorejar al animal.

Con el octavo y último que cerraba plaza logró también tocar pelo. Cortó una oreja en esta ocasión.

Lorenzo estuvo por encima del animal y expuso por momentos ante un astado que tenía poco dentro. Las ganas y el compromiso del toledano llevaron a cortar una oreja de nuevo. 

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