martes, 29 septiembre 2020

Talavera, del corazón de Tita a los presupuestos de Page y Sánchez

Aquí estamos de nuevo, veinte años después, con Talavera en el corazón. Tal que en la película Matrix, se me montaron el pasado domingo dos imágenes idénticas de esa vida programada por el sistema político, que discurre de manera paralela, distorsionada e incluso manipulada a la que llevamos como sufrida puta base.

Viendo a la gran Tita García en el Paseo de la Estación aclamada e incluso sorprendida por el varapalo electoral endosado a sus contrincantes en los comicios del 26-M, caí hábilmente en la cuenta de que eso ya lo había visto yo.

Y lo vi, efectivamente, en junio de 1999 cuando el candidato socialista José Francisco Rivas barrió electoralmente contra todo pronóstico al entonces alcalde y candidato del PP Florentino Carriches, por estar la ciudadanía talaverana harta de estar harta de los modos, maneras y enredaderas con las que ‘el alcalde de la edad de hierro’ representaba a la ciudad.

El efecto Rivas hizo que el PSOE pasara de diez a catorce concejales y consiguiera, por puro hartazgo social de Carriches y sus berrinches, una mayoría que ahora también ostenta Tita García, aunque su recuperación socialista ha sido superior al pasar de ocho a catorce concejales, también por puro y duro cansancio de la ciudadanía talaverana respecto al proceder gubernamental del también alcalde y candidato del PP, Jaime Ramos, preñado de estériles retos, sibilinos tetos, adustos jetos y escaqueantes parapetos.

Ese ha sido para este inseguro servidor el desencadenante del ‘sorpasso Tita’, aunque la izquierda municipalista también se lo tiene que hacer mirar, y de que estemos de nuevo, ya digo, con Talavera en el corazón. Eso sí, veinte años más viejos todos y todas, hasta la propia ciudad.

Y ahí se quedó entonces Talavera, en el corazón, porque la triste realidad fue que Rivas no consiguió, por razones varias que no vienen al caso, que la ciudad pasara del corazón, del suyo sobre todo que muestras dio y sigue dando de ello, a los presupuestos. Hasta el punto de que aquella Talavera Capital que él soñaba, se quedó finalmente en venial.

Que es lo que esa pléyade de talaveranos y talaveranas que han respaldado mayoritariamente a Tita no quiere que vuelva a pasar, porque esta Talavera de nuestras vidas y movidas no está para otra decepción de ese calibre.

Con el tridente del PSOE en Talavera, Junta y Gobierno nacional, parece la situación idónea para que Talavera salga de una vez por todas de este bache que día a día nos engulle. Aunque para ello, claro está, la flamante e histórica alcaldesa tendrá que llevar a Talavera de su corazón y el de todos a esos presupuestos que deciden el desarrollo y porvenir de una determinada ciudad.

Todos llevamos a Talavera en el corazón, incluso a Tita si me apuran sensibleramente, pero eso de nada vale si las partidas, las inversiones, el empleo y las industrias no llegan, vía presupuestos, a nuestras arcas.

Y es que otros veinte años así, con continuas taquicardias talaveranas, no hay corazón que lo aguante. Por lo menos el mío.

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