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miércoles, 3 junio 2020
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La caza, uno de los motores económicos y sociales más potentes de la región

La caza mueve en la región más de 634 millones de euros.

La caza, una de las actividades más extendidas en Castilla-La Mancha por desarrollarse en prácticamente el 90 por ciento del territorio de la comunidad autónoma, es uno de los motores económicos y sociales más potentes de la región.

En este sentido, resultan concluyentes los estudios publicados por la Fundación Artemisan, auditados por la consultora Deloitte, en los que se constata que la actividad cinegética mueve en Castilla-La Mancha más de 634 millones de euros, el 1,7 por ciento del Producto Interior Bruto de la región, y 6.500 en el conjunto del territorio español.

24.000 puestos de trabajo

Asimismo, la caza genera casi 24.000 puestos de trabajo en Castilla-La Mancha, más de 186.000 a nivel nacional, provocando un retorno fiscal para la Administración autonómica, vía impuestos, de casi 57 millones de euros.

Respecto a este retorno fiscal,  resulta significativo el hecho de que el 28 por ciento del mismo se produce a través de tasas e impuestos abonados directamente por cazadores, rehaleros y gestores de terrenos cinegéticos.

Tampoco resulta baladí la cuantificación de la comercialización de la carne de caza, que en  2016 ascendió hasta los 15,8 millones de euros.

Asimismo, el gasto realizado por los distintos agentes cinegéticos generó unos retornos fiscales de 41,2 millones de euros para la Hacienda Pública en concepto de Impuesto de Sociedades, IRPF e IVA. Por todo ello, se puede concluir que por cada euro de gasto realizado en Castilla-La Mancha en la actividad cinegética, se generan 1,05 euros de PIB en la región.

Peso económico y laboral

Un peso económico y laboral, a veces desconocido por la opinión pública, refrendado también por la evidencia de que más de 24.000 familias castellano-manchegas viven, directa o indirectamente de la caza. Evidencia mucho más palpable en algunos pueblos de la comunidad que viven exclusivamente de la caza y de la poca agricultura o ganadería extensiva que permite su orografía.

Y es que alrededor de la caza y el tiro deportivo orbitan actividades como los seguros, la veterinaria, la ropa y complementos, la armería, la hostelería y restauración, el transporte la taxidermia o la vigilancia de coto.

Múltiples sectores y actividades económicas vinculadas a la práctica cinegética y que contribuyen a la sostenibilidad de los pueblos. Por citar un ejemplo, el cazador castellano-manchego gasta de media 240 euros anuales en ropa y complementos para la caza, 518 en restauración y 2.684 euros en desplazamientos relacionados con esta actividad.

Gasto de 604 millones de euros

Hay que destacar, por otra parte, que 16 por ciento del terreno cinegético nacional se concentra en Castilla-La Mancha, que es la segunda comunidad autónoma con mayor extensión en esta actividad, con más de 106.000 licencias. En el año 2016, último del que se tienen datos, el gasto de los agentes cinegéticos de la región ascendió a 604 millones de euros, de los que el 64 por ciento fue realizado por los propios cazadores y el 24por los titulares de los cotos.

En unos años en los que los pueblos castellano-manchegos están perdiendo población, la caza contribuye al mantenimiento de puestos de trabajo que corren riesgo de desaparecer por completo en el mundo rural si no fuera por los agentes cinegéticos.

Asimismo, hay que resaltar también la importancia de la caza deportiva, con 71 clubes en la región, y el hecho de que la caza es el tercer deporte en España con mayor número de federados, solamente por detrás del fútbol, y el baloncesto. 

Conservación natural

Pero la importancia de la caza en Castilla-La Mancha no es solamente económica, sino también básica para la conservación de las especies y del medio natural. Tres de cada cuatro cotos castellano-manchegos realiza anualmente actividades de concienciación natural. Y los propietarios y gestores cinegéticos de la región invierten cada año más de 46 millones de euros en repoblaciones y 6,6 millones en mantenimiento de caminos.

En esta línea, para que este mundo sea sostenible es necesaria una legislación que garantice la convivencia armónica de esta práctica con el resto de actividades que se desarrollan en el medio natural y con el respeto al medio ambiente. El Gobierno de Castilla-La Mancha aprobó en el año 2018 la nueva Ley Regional de Caza, que ha buscado el mayor consenso posible con todos los sectores implicados.

Esta normativa ha traído novedades como la regulación de los llamados cotos sociales, que no tienen limitación de superficie y son titularidad de la Junta. También ha incorporado la exención del pago de la tasa de la licencia a jubilados,  la obligatoriedad de la evaluación ambiental en cazas de zona intensiva y la responsabilidad de los titulares cinegéticos en el uso de venenos.

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