miércoles, 21 octubre 2020
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Pendientes de la decisión de la CHT sobre la ‘playa’ de Talavera

Uno de los proyectos estrella del Gobierno Municipal en la presente legislatura, la Playa de los Arenales, puede pasar a la historia tras generar ríos de tinta si mañana la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) deja sin efecto el convenio suscrito con el Ayuntamiento de Talavera para su mantenimiento.

Será la segunda vez que el consistorio talaverano plantee en la sede del ente estatal que ese mantenimiento no sea obligatorio y no haya que afrontarlo, algo que ya se solicitó en abril de este año sin respuesta por parte del saliente, Juan Carlos de Cea.

Así se lo va a solicitar el alcalde de la ciudad, Jaime Ramos, al nuevo presidente de la CHT, Antonio Yáñez, en la reunión que mantendrán este jueves en Madrid y en la que el regidor talaverano trasladará también  la decisión plenaria en contra del trasvase Tajo-Segura y la manida reivindicación que se lleva haciendo en la Ciudad de la Cerámica para que por el cauce del río Tajo discurra agua en cantidad y calidad.

“Ni un solo euro”

Ramos es de la opinión, ahora, que el erario público no puede gastarse anualmente 30.000 euros para su mantenimiento o más cuando ha habido inundaciones que han destrozado la playa y ha precisado rellenarla de arena.

El expresidente de la CHT, Migel Antolín (c), optó por financiar una playa condenada antes de arreglar las riberas del río, como se le pedía por entonces.

“No tiene ningún sentido invertir ni un solo euro” en un espacio que se planteó para el aprovechamiento y el ocio pero que “no se utiliza y se deteriora cada vez que hay una crecida”.

Proyecto controvertido

Esta actuación fue controvertida desde el principio. Cuando las demandas hacia la CHT se centraban en el fin del trasvase y en la rehabilitación de las riberas del río a su paso por la ciudad para aprovechamiento de las mismas –como con el proyecto ‘Cuando el río suena’, que vive el sueño de los justos– desde hace la friolera de 28 meses- la entidad estatal decidió, en connivencia con el Gobierno Ramos, invertir 440.000 euros para que los talaveranos tomasen el sol al lado de un río cuyas aguas no son aptas para el baño.

Además, distintos colectivos ecologistas e hidrológicos de la ciudad avisaron que el espacio quedaría inundado ante condiciones climatológicas adversas o crecidas del río, como ha sucedido en varias ocasiones, incluso antes de su inauguración.

En definitiva, más de medio millón de euros tirados por la borda y una sangría que se pretende parar en la reunión de este jueves.

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