lunes, 13 julio 2020
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Asumir nuestra memoria con naturalidad

Por Sergio de la Llave, Historiador y Secretario de Gestión Cultural y Memoria del PSOE

A raíz del debate generado, con motivo de la herencia franquista en el callejero de Talavera y su debido cambio a partir de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, he estimado oportuno compartir una serie de reflexiones que, en mi opinión, tenemos que abordar desde el respeto, la solidaridad y sensibilidad humana.

Antes, es conveniente reseñar que la Memoria Histórica es un concepto ideológico e historiográfico contemporáneo que viene a designar el esfuerzo de los colectivos humanos por encontrar su pasado, real o imaginado, tratándolo y poniéndolo en valor con respeto. Conceptos confluyentes son el de la memoria colectiva, el de política de la memoria o política de la historia. Formulaciones y definiciones, que no abordaremos por no agredir la extensión del presente artículo.

Sergio de la Llave

Entre citados conceptos, se encuadra la conocida Ley de Memoria Histórica, aprobada bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, configurada para devolver la dignidad a miles de españoles que fueron ejecutados o represaliados durante la Guerra Civil y bajo el Franquismo, y que además venía a retirar aquellos símbolos de un estado que durante cuatro décadas sometió a una parte de su pueblo bajo una represión quirúrgica y sistemática. Entre otras cuestiones, el texto recoge un reconocimiento a todas las víctimas de la guerra y de la dictadura, a la vez que declara ilegítimos los tribunales franquistas y sus sentencias, obligando a los ayuntamientos a retirar los signos y símbolos conmemorativos de sus calles. Una vez entrada en vigor, se procedió a su ampliación e implantación territorial en diferentes Comunidades Autónomas. Todo esto, que no deja de ser un marco legal, también afecta a ayuntamientos como el de Talavera, encargado de su aplicación.

Desde la óptica histórica asumimos y aceptamos las barbaries que han tenido lugar en nuestra historia como las incontables guerras civiles que se han librado en el Reino de Castilla o las desastrosas Guerras Carlistas. El problema deriva cuando la esterilidad y falta de altura política campea, ofreciendo discursos contradictorios o tergiversados, más orientados al conflicto que a la reparación. Estamos en tiempo y forma de dar una respuesta efectiva a los problemas derivados de una Transición que, lamentablemente, no resolvió adecuadamente esta serie de cuestiones.

Ciertamente, la ciudad de Talavera vive momentos difíciles en múltiples vertientes, pero ello no exime ni justifica que, de forma paralela, sepamos dar una solución sensata y consensuada a los diferentes retos que actualmente ofrece el campo de la Memoria Histórica en Talavera. En este sentido, no quiero limitar esta serie de reflexiones a la guerra del 36 y al franquismo. No dudo que la ciudadanía estará de acuerdo en reconocer y recuperar la memoria total de toda nuestra historia, con sus defectos y virtudes, sirva como ejemplo la célebre Batalla de Talavera en 1809, la festividad de Las Mondas, las denominaciones populares o la tradición cerámica que, de una manera u otra, nos pertenece y forma parte de nuestro devenir histórico.

El cambio de denominación de las calles afectadas ofrece una interesante oportunidad para reconocer en nuestro callejero aquellos hombres, mujeres o acontecimientos que de verdad han ensalzado nuestra historia. Por todo ello, tengo la firme convicción en que nuestra gente tendrá altura de miras al respecto para abordar una política de la memoria sin rencores, destinada a recordar, reconocer o reparar aquello que se estime oportuno.

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