martes, 21 septiembre 2021

Ganadería de Benjamín Gómez, un manantial de pura casta en La Iglesuela

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Llegamos a la localidad de La Iglesuela, dejamos atrás Cervera de los Montes, Marrupe y Navamorcuende y nos enfilamos por la carretera que conduce a La Adrada, por la que transitamos unos cinco kilómetros. A cincuenta metros del límite de nuestra Comunidad Autonómica con la de Castilla y León, parte un camino a la izquierda que es el que conduce a la Finca ‘La Laguna’, lugar donde pasta la vacada que porta en sus costillares el hierro de Benjamín Gómez Martín.

Las ciento treinta hectáreas sembradas de encina, son un terreno muy acomodado para la crianza del ganado de lidia. Sólo hay que ver el lustre de las vacas y la hermosura de los novillos, en los que predomina el cárdeno. La ubicación de la ganadería entre las Sierras de Gredos y San Vicente, hacen sin lugar a dudas que sea una zona idónea tanto por sus pastos ricos en nitrógeno, climatología y naturaleza del terreno en el que abunda buen agua que el ganadero extrae mediante diversos pozos construidos en la finca.

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Benjamín Gómez Martín, un vocacional del toro de lidia que nació hace sesenta años en la Iglesuela, está casado y tiene dos hijas. Su residencia y donde tiene establecido su trabajo es en Madrid, pero cualquier hueco que encuentra entre sus ocupaciones empresariales, es bueno para visitar su ganadería, de la que es mayoral Mariano Herradón Castañar.

Como muchos de los ganaderos de nuestra comarca, Benjamín tiene antecedentes en su familia. Sus abuelos ya tuvieron en estas mismas tierras ganado bravo, y él ha anhelado siempre fabricar su propio hierro, empresa que logró hace algunos años y en la que ha partido con todas las ilusiones del mundo, “no tengo de momento, apresuramiento para lidiar, para eso ha habrá tiempo, primero hay que establecer una buena base que ofrezca todas las garantías. Yo no hice la ganadería como negocio para ganar dinero, sino por pura vocación”.

No obstante, ya ha sido lidiado con excelente resultado en la localidad abulense de Casavieja, donde debutó el 24 de agosto de 1994. A partir de esa fecha, ha continuado una proyección en alza por numerosos pueblos de las comarcas de Talavera y el Tiétar en un caminar lento, pero con paso muy firme.

La ganadería de Benjamín Gómez Martín, está inscrita en la Asociación de Ganaderías de Lidia, siendo su fecha de alta el 11 de diciembre de 1991. “Me han hecho propuestas en La Unión para ser aspirante, y después pasar las pruebas oportunas, pero eso no me interesa de momento”. El ganado de este criador, lidia con divisa azul y roja y señal rasgada y muesca la derecha y rasgada la izquierda. La genealogía de su vacada esta pulimentada en puro Santa Coloma, en base a adquisiciones a Francisco Javier Arauz de Robles, Diez Mahou y Las Cañadas.

En cuanto al escabroso tema de las caídas de los toros, Benjamín Gómez manifiesta como causas más probables la estabulación y nutrición, “están cerrados en corrales como las ovejas y comen piensos artificiales”. En la tienta, Benjamín Gómez busca ante todo nobleza y bravura, pero también se fija en la cara y capa de su ganado a la hora de elegir. Según nos manifiesta, es muy exigente en la selección: “cualquier defecto, por simple que parezca, es suficiente para no dar el aprobado a una vaca”. En la nutrición, su ganado aprovecha el rico pasto de estas tierras y pienso que se prepara en la propia casa. Este es un tema fundamente para el criador, que es consciente de que en una dietética equilibrada desde el principio es uno de los pilares básicos de la calidad del toro de lidia. Y en cuanto a alimentación se inclina totalmente hacia lo que él mismo cría en el propio hábitat donde se desarrolla el ganado.

Al contrastar el toro de ayer con el actual, Benjamín prefiere el de antes: “hoy en el toro existen muchos intereses creados que perjudican a la Fiesta. Hoy vale cualquier cosa”; en cuanto al afeitado, es contundente: “siempre que esté en mis cabales, jamás los practicaré”.

Sobre el actual Reglamento Taurino también se define el ganadero: “no se corresponde. Hay que hacer un reglamento serio donde no se engañe al espectador. Por defender los intereses de algunos ganaderos y toreros, esto se viene abajo”.

Sobre el actual panorama de la Fiesta destaca: “para los empresarios bien. La ganadería muy adulterada, una gran parte de los toros es –Parladé- y la mayoría son igual de tamaño, color y afeitado. Los toreros no tienen competidores y se han acomodado”.

Al hablar del futuro de las ganaderías, Benjamín se manifiesta inciertamente esperanzador: “se situarán a la larga, las que no afeiten y las grandes que mueven poderosos intereses a favor del empresarios y toreros punteros”.

Sobre el futuro de la Fiesta el ganadero vislumbra también buen presagio: “la Fiesta no se va a exterminar. Tendrá altos y bajos, pero continuará, yo soy optimista”.

Nosotros tenemos también ese optimismo. Hay que pensar que evidentemente la base de la Fiesta está en el toro bravo y mientras haya ganaderos con sus criterios y su forma de hacer debemos pensar no ya sólo en continuación, sino en prosperar y desarrollar paulatinamente.

Vd. nos lo decía Benjamín, que a sus propias hijas no las importa las inclemencias del tiempo, madrugar o las tareas propias de la finca y faenas con el ganado, porque son apasionadas de este bendito mundo taurino. Y es que una nueva savia viene apretando con fuerza. Falta hace.

Enhorabuena Benjamín y muchas gracias por acogernos en su casa.

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