jueves, 24 junio 2021

Ruido político

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Si algo detesta el alcalde de Talavera, el popular Jaime Alberto Ramos, es el ruido político. Es contrario a que la acción de gobierno sea enturbiada por las voces y descalificaciones de formaciones políticas y fuerzas vivas. Esto lo aprendió del desaparecido Pablo Tello, cuando el PP en aquella legislatura de 1995 gobernó en sociedad con el exalcalde socialista y creador de Actal. A aquella legislatura muy bien se la puede conocer como la del ruido, pues el entonces alcalde Florentino Carriches tuvo enfrentamientos de todo tipo y fue muy contestado por distintos sectores de la ciudad. Y así le fue la cosa al PP.

ladillo alfar ramosDe aquellos acontecimientos, cuando Ramos comenzaba a dar sus primeras puntadas políticas, el hoy alcalde talaverano sacó sus conclusiones y decidió que para combatir al adversario político había que hacer ruido y, cuando se gobierna, evitarlo. Él ha hecho ruido ante el Gobierno regional, pero no ha levantado mucho la voz. Decidió intentar sacar a Talavera a la calle, pero parece que la estrategia está paralizada. Y en otro día, en la Diputación, su grupo –por su misma boca- intentó interponer una moción que llevaba mucho ruido, pero que era absurdo debatirla en el Palacio Provincial.

Por cierto, que esa moción –contraria a la cesión de senadores del PSOE a otros grupos- se puede presentar en otras cámaras que parecen que son más acordes para la cosa. El caso es que ahora Ramos se encuentra indeciso en hacer ruido o evitarlo. Quizá en su estado de ánimo influya los reveses que ha sufrido el Partido Popular en los tribunales cuando ha fallado en contra de esta formación tras algunas denuncias interpuestas contra dirigentes socialistas.

alfar ramos okFue el mismo Ramos, cuando era el número dos en el equipo de gobierno de la Diputación, el que presentó una denuncia de su grupo contra José Gutiérrez, el secretario de los socialistas talaveranos. Este le impidió a Gutiérrez ser el candidato del PSOE a la alcaldía de la Ciudad de la Cerámica, pero, después, los tribunales le dieron la razón al hoy portavoz del PSOE en el consistorio de Talavera.

El PP también, dentro de este filibusterismo político –como dice el presidente regional Emiliano García-Page- denunció por delito de estafa al alcalde de Azuqueca de Henares, el socialista Pablo Bellido, y la justicia ahora dice que no existe un solo indicio de causa penal. Lo cierto y verdad es que Bellido, por estar imputado, no pudo presentarse como número uno en la candidatura del PSOE para el Congreso por Guadalajara, algo consiguió el PP.

Y después de esto, Jaime Alberto Ramos medita su táctica, aunque da la impresión que, por ahora, descarta hacer ruido. ¿Quizá porque han cambiado los tiempos?

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